Plato entintado

25,00

Hay una parte de la gastronomía de la que no se habla tanto, la que se refiere a la loza y a la vajilla en general. Parece que todo vale a la hora de emplatar una comida y no hay nada más alejado de la realidad.

Por muy rico que esté un plato, una mala elección de la loza puede estropearte una buena elaboración y quitarte las ganas de probarla. ¿Cuántas veces te han servido la comida en un plato roto y pegado, viejuno y con aspecto de sucio y que da «grimilla»? Es que eso te quita las ganas de comer.

Bien pues al contrario también pasa lo mismo.

Cuando te presentan una comida en un plato elegante, limpio, bonito, original y creativo, todo el conjunto gana muchos puntos y, aunque sea la comida más básica de la historia a una le dan ganas de hincarle el diente a lo que tiene en frente lo antes posible.

En este plato color crema he procurado crear un diseño sencillo con un marco rallado como si de tinta se tratase para crear un «efecto foco» sobre el centro de la pieza. Es un plato que da muy buenos resultados en ambientes minimalistas y poco saturados.

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